La Confederació General del Treball de Castelló apunta al fet de que no s'estan pagant…

La Coordinadora Estatal de Bomberas y Bomberos Forestales de la CGT denuncia que los dispositivos autonómicos y gubernamentales han quedado totalmente superados tras la catastrófica ola de incendios
- Con los grandes incendios de Ávila-Madrid y La Vall d’Uixó controlados y tras calcinar más de 153.000 hectáreas, el sindicato exige que no se olvide la precariedad estructural del sector.
- La organización advierte de que la irrupción de los incendios de sexta generación demuestra la necesidad urgente de un aumento drástico de recursos e inversión económica.
- Denuncian que, dos años después, las comunidades autónomas siguen incumpliendo, entre otras, el reconocimiento de la segunda actividad, la aplicación de los complementos de penosidad, peligrosidad, toxicidad, y el reglamento de riesgos laborales recogidos en la Ley 5/2024 de 8 de noviembre básica de bomberos forestales.
Madrid, 5 de agosto de 2026 – Tras un trabajo titánico de las bomberas y bomberos forestales, habiendo conseguido controlar los virulentos fuegos que han marcado las últimas semanas, la Coordinadora Estatal de Bomberas y Bomberos Forestales de la CGT ha hecho balance de la catástrofe.
El colectivo advierte que el final de la emergencia de nivel 3 no puede servir de excusa para la inacción política, ante la grave dejadez de funciones de las comunidades autónomas, las cuales continúan sin aplicar lo establecido en la Ley. CGT exige la convocatoria inmediata de mesas de negociación.
El reto inevitable de la sexta generación
La última ola de incendios ha dejado un balance catastrófico en cuanto a la pérdida de vidas, propiedades calcinadas y hectáreas de monte carbonizadas que pulveriza todas las estadísticas históricas. Episodios como el mega incendio de Burgohondo (Ávila) con más de 50.000 hectáreas y los incendios de la Comunidad de Madrid —la conjunción de todos ellos se ha convertido en el más grande de la historia desde que se tienen registros—, el de la Vall d’Uixó (Castelló) o el de los Gallardos en Almería, con un total de 14 víctimas mortales, han evidenciado de forma incuestionable la irrupción de los incendios de sexta generación, con todas las consecuencias a futuro que van a acarrear (familias destrozadas, vecinos sin casa, animales sin alimento, escorrentía, contaminación de las aguas, pérdida de suelo fértil…).
Estos incendios, agravados por el efecto del cambio climático, tienen la capacidad de modificar la climatología y generan comportamientos extremadamente rápidos, violentos e imprevisibles. Desde la Coordinadora se subraya que la magnitud de estos incendios ha superado por completo la capacidad de respuesta de los dispositivos autonómicos actuales. La falta de medios humanos y materiales ha dejado patente la fragilidad de un sistema que depende de campañas temporales en lugar de una planificación estructural y continua durante todo el año.
Reivindicaciones básicas
- Operativo 100% público, formado por empleadas y empleados públicos, sin la intervención de las inútiles empresas intermediarias.
- Reglamento de riesgos laborales: exigencia inmediata del desarrollo normativo específico según dicta la disposición final primera del estatuto.
- Incumplimiento de lo establecido en la Ley básica de bomberos forestales: tras más de dos años desde su publicación, CGT denuncia el no reconocimiento de los complementos de penosidad, peligrosidad y toxicidad.
- Horarios excesivos y sin descanso durante las labores de extinción.
- Falta de reconocimiento de la segunda actividad: reclamación del derecho a adaptaciones de los puestos de trabajo para el personal de mayor edad o con problemas de salud.
- Cambio drástico de los modelos de gestión forestal e inyección económica inmediata: exigencia de un aumento drástico del presupuesto para frenar los incendios de sexta generación.
- Fin de la temporalidad: contratos estables y anuales para proteger el territorio frente a las grandes catástrofes.
- Formación constante durante todo el año.
Desde CGT se advierte de que el fin del fuego en el monte dará inicio a la lucha por las mejoras. Si los gobiernos autonómicos no convocan de inmediato mesas de negociación para aplicar la legislación estatal, el colectivo iniciará un calendario de movilizaciones y protestas en todo el Estado de manera inminente.